Texto de Marian Darder (Pasion Eventos).
Ana y Edu me contactaron a través de mi página web. Esa misma tarde llamé a Ana para que me explicara cuál era su idea. Ellos viven en Madrid, yo en Mallorca y ¡querían hacer su boda en Menorca!
Lo tenían muy claro, ya que Menorca era un sitio muy especial para ellos. Al cabo de cinco minutos hablando por teléfono supe que habíamos conectado. Y mi intuición no me falló.
Al día siguiente (20 de Octubre 2009) me dijeron que querían que fuese yo la persona que les organizase todo, que lo tenían claro y que no querían mirar más opciones. A la semana siguiente (27 Octubre 2009), me fui a Madrid para conocerles, cenamos juntos y mi idea se vio reafirmada. ¡Conectamos! Y cómo no íbamos a conectar si son geniales…

Empezamos con los preparativos. Yo les llevé la agenda al día de todo. Nos enviamos cientos de mails e hicimos dos viajes a Menorca. El primero para buscar el sitio y el catering y el segundo para hacer la prueba de menú y concretar detalles.
Todo era tan fácil con ellos… Nunca ponían problemas ni obstáculos, ni cuestionaban nada de lo que les planteaba o aconsejaba, se fiaban 100% de mi criterio y eso me facilitaba muchísimo las cosas.
Les organicé los alojamientos y la fiesta “pre-boda”. Me encargué de buscar el sitio para la boda, el catering, la ceremonia civil, la decoración, el fotógrafo, el canguro para los niños, el transporte…

Y después de 8 meses de preparativos, ¡llegó el gran día!
A las 16.30 horas del 12 de Junio 2010 Pablo Costa, estaba llegando a la casa donde estaban Ana y Edu. Les hizo unas fotos… ¡uauuuuu! ¡Algunas preciosas, otras misteriosas y otras divertidísimas!

Al cabo de dos horas llegaron los novios en un Escarabajo Cabrio de 1972 color granate. Edu, muy guapo y algo quemado por el Sol (je, je, je), del brazo de su madre. Ana, guapísima y con ese estilazo que la caracteriza, entró acompañada de su padre mientras sonaba Yann Tiersen – First rendez vous (Good Bye Lennin BSO).
Después se hizo un silencio, la música sonaba de fondo y se confundía con el sonido de las olas del mar… Hacía una tarde espléndida y todo sucedió como estaba previsto. Risas, buen rollo, emociones positivas, amor y diversión fueron los protagonistas de esta boda.

Me gustaría destacar el saber estar, buen hacer y elegancia de Ana y Edu. ¡Gracias por haber confiado tanto en mi! ¡Gracias por ser como sois!
Y ya para terminar, me gustaría dar las gracias a todos los proveedores y personas que colaboraron conmigo para hacer posible esta boda. ¡Gracias a ellos fue todo un éxito!
Yo como fotógrafo solo puedo decir que ha sido una experiencia profesional extraordinaria y personal mejor aún, gracias por vuestro cariño y estoy seguro que he encontrado algo mas que unos clientes y que vamos a seguir en contacto mucho tiempo. Millones de gracias.
Pablo Costa